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Lo esencial es Invisible a los Ojos

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19 de septiembre de 2017

6 de septiembre de 2017

Uno armado por vos en nuestra callecita.
El viaje de las 6 de la tarde en la linea A.
Despertar un domingo y tirarme al colchón del piso.

Hoy me acordé.

25 de julio de 2017

Sentí paz, después de dos años de ruido. Pude hacerme un bollito, cerrar los ojos, envolverme en todo vos. Tu respiración y el sonido de tu corazón.
Es posible seguir aprendiendo formas de amar? Cada día consigo la manera de verte mas brillante, mas grande, mas fuerte, mas mio, mas tuya.

Nunca tuve tanto miedo como en este momento, nunca me dejaste llegar tan lejos. No vuelvas a dejarme un escalón detrás.

Ser tu compañía es el único rol que quiero cumplir.

Que te esfuerces porque te crea y te cuides de mis enojos me enternece, porque mi amor, no hay nada de lo que tengas que cuidarte de mi.

Ayer me permití amarte. Y dios, no hay nada mas placentero que quererte.

Podría haber muerto dormida sobre tu pecho, y ningún final hubiera sido mas feliz.

7 de junio de 2017

Y ahí estaba de nuevo. A la luz de tu persiana, las lineas se dibujaban tu cuerpo. Nuestra música de fondo, y tu respiración en mi nuca. Ahí estaba, otra vez.
Un año, pero nada parecía haber cambiado.
Otra mañana mas, reteniendo cada segundo, alargando cada minuto, tratando de congelar el momento y repasando lo pasos que me llevaron a eso.
Tus besos seguían intactos, cada movimiento, un dejavu eterno.
Y de la nada, tele transportada al final.
Caminando por tus calles, porque esas son tuyas desde la primera vez que las caminé. Sin nada alrededor, el maquillaje corrido, conteniendo las lagrimas, despeinada y sola. Conforme con un beso de despedida,  sin ni siquiera una leve promesa de reencuentro.
Y de nuevo a la espera. Unos días? Unas semanas? meses? Un año otra vez?

No. No hubo un "otra vez". Chau persianas, y a volver sola. No a las pocas palabras y a la espera eterna.

A un mensaje de caer, de perder todo lo recuperado, todo lo ganado. Esta vez me elijo a mi.

14 de marzo de 2017

Sus ojos eran como cualquiera, de ese color que no inspiran a ningún poeta, pero para mi irradiaban luz. Su boca no se parecía a ninguna de esas que tanto alague en otros momentos, y su altura apenas lograba equiparar a la mía.
Era un chico más, diría cualquier persona corriente, alguien normal, cualquiera que solo se voltee a ver. Pero el problema no estaba en él, que solo era luz, estaba en en ellos, que no lo podían mirar.

Me había enamorado de su alma, de sus pensamientos, de mi risa cuando lo escuchaba, de lo que sentía cuando se acercaba. De adivinar sus respuestas, y de que él sepa lo que quería leer, de las miradas que nos delataban y de esas ganas del otro que no podíamos contener.

Me enamoró el soñarlo y la complicidad, un poco la distancia que nosotros mismos escribimos, por más que no queramos y a pesar de lo que podamos desear. Porque tenerte cerca y no poder tocarte, es mejor que intentarlo y no poder volver atrás.

5 de marzo de 2017

Me resisto a dormirme esta noche, y a que sigan pasando los días. Porque cada vez que el sol se asoma se suma otro día a mi espera, otro día a nuestra despedida, y tu recuerdo se aleja. Esa chica ya no es la que soy ahora, y al pensarnos ya no me reconozco. En mi memoria ya sos solo una brisa ligera, y el no poder recordarte más me atormenta. ¿y si olvido alguno de tus gustos? ¿o tu forma de besarme? ¿y si olvido los detalles y solo quedan las cosas importantes?
Pase semanas tratando de grabar tu risa en mi mente y me rendí al intentar guardar tu voz. Perdí tu mirada, tu forma de caminar.
¿y si al igual que yo también cambiaste?
Yo ya no desayuno chocolatada y los vestidos comenzaron a parecerme lindos. El otro día me compré una remera rosa, y tengo mi ritual de todos los fin de semana, un cerveza y una amiga.
A veces me gusta imaginar que hubiera pasado si nos hubiéramos conocido ahora. ¿Sentiriamos lo mismo que esa primera salida?




16 de enero de 2017

Juntos se mataban
Separados se morían
Que triste que la muerte, fuera su único destino amoroso.

30 de diciembre de 2016

Te extraño al punto de recordarte cada vez que cierro los ojos. Creo estar enloqueciendo, cuando te imagino tan nitidamente acercándote al encuentro. Imaginarte me pone la piel de gallina, y leerte convierte el pasado en mi presente. ¿Que fue lo que paró la rueda en contra nuestro? Te borré de todos lados mintiendome a mi misma. ¿A quien más podría amar que no seas vos en esta vida? Que yo pude haber sido ella lo sabía, que elegí dejarte para otro momento lo acepto. Tome cada una de mis decisiones con el pretexto de que vos ibas a estar siempre del otro lado. Se me terminó el tiempo, las oportunidades, quedó el silencio.

6 de noviembre de 2016

Te extraño al extremo. Y ya no quedan muchas palabras por decir. Que hace mucho no esperaba nuestro encuentro por tanto tiempo, y ya no se si resistir. El cronómetro paró hace mucho y la espera se volvió algo eterno. Que te despidas de una vez por todas o aparezcas con una de tus excusas. Pero que te mantengas al margen me destroza y qurerte ya no quiero.

21 de octubre de 2016

En este caso extremo, en el que comienzo a preguntarme si seré testigo de tu regreso, recurro nuevamente a las palabras, a escribir unos pocos versos.
Eran dos personas que funcionaban mejor si estaban separadas, que lo podian tener todo, pero lejos del otro sentian tener nada.
Cada día amanecía nublado, y la ansiedad aumentaba.
Las noches terminaban y en su cabeza viejas imágenes amenazaban, con nunca poder alejarse de lo que podría haber sido, y no quisieron.
Es la palabra "pendiente" la que tanto logra movilizarla y la promesa eterna de un nuevo encuentro que se repite una y otra vez.
Que regreses, te suplica, que te perdona, te promete. Que te cree todas tus excusas si es necesario. Pero que regreses.
Leerte, escucharte, mirarte, quererte.